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Potestad disciplinaria

¿Puede la Superintendencia de Educación revocar la decisión de un Director?

Es muy común en nuestras visitas a los colegios escuchar “Cancelamos la matrícula a un estudiante y la Superintendencia nos obligó a reincorporarlo”, pero ¿Tiene la Superintendencia la facultad de desautorizar a un Director de colegio?


En el marco de la normativa educacional vigente y en virtud del artículo 6 letra d inciso 3 del DFL Nº2 del Ministerio de Educación de 1998, más conocido como Ley de Subvenciones, es posible señalar que los establecimientos educacionales del país gozan de una facultad denominada “Potestad Disciplinaria”.

El artículo mencionado señala “Sólo podrán aplicarse las sanciones o medidas disciplinarias contenidas en el reglamento interno, las que, en todo caso estarán sujetas a los principios de proporcionalidad y de no discriminación arbitraria…”. Para su comprensión debemos identificar los siguientes puntos:


  1. Las medidas disciplinarias que pueden aplicarse como resultado de un procedimiento sancionatorio son aquellas que están previa y debidamente descritas en el Reglamento Interno del establecimiento.

  2. Una comunidad escolar determinada puede crear las normas que estime pertinentes y que se ajusten a su realidad en particular.

  3. Las autoridades del establecimiento que estén legitimadas para la aplicación de sanciones tienen como límite para ello su propio Reglamento Interno y las leyes vigentes: Todo lo que se encuentre descrito en dicho documento puede ser aplicado de la forma que se estime conveniente.

Dicho esto, es posible definir la potestad disciplinaria de los establecimientos educacionales como aquella que habilita al colegio para crear sus propias normas en atención a su realidad específica, construyendo de esta manera el campo de acción de las autoridades legitimadas para la aplicación de medidas disciplinarias. Así las cosas, la máxima autoridad dentro de un colegio es su Director, y es él quien a la luz de su reglamento interno, determina el fondo (contenido) de las decisiones tomadas en materia de convivencia escolar.


Entonces, ¿Puede la Superintendencia de Educación valorar el fondo de las decisiones tomadas por un Director? Pongamos un caso: El Director del Colegio “Árboles silvestres” decide aplicar la medida de expulsión a un alumno por vestir todos los días el mismo polerón. La medida es aplicada dentro de un debido proceso, llevándose a cabo un justo y racional procedimiento, transcurriendo los plazos establecidos por la ley y sucediendo todo en cuanto a forma, dentro de la norma. ¿Puede la SIE ordenar reincorporar al alumno? ¿Podría pronunciarse respecto a la procedencia de aquella medida disciplinaria valorando el mérito de la decisión?


En efecto, la Superintendencia de Educación sólo tiene facultades de fiscalización sobre la forma en que se llevan a cabo los procedimientos sancionatorios dentro de los establecimientos educacionales, y no respecto del contenido de dichas decisiones. En esa línea entonces, en el caso presentado anteriormente, sólo podría revisar si el procedimiento se llevó a cabo ajustado a derecho pero no podría indicar si el hecho por el cual se sancionó al estudiante afectaba efectivamente de manera grave a la convivencia escolar. Por otra parte, tampoco podría la SIE ordenar reincorporar al alumno, pues eso implicaría inmiscuirse en el fondo del asunto, sino que simplemente podría multar al establecimiento por faltar a alguna norma legal. De eso se trata precisamente la potestad disciplinaria: El Director, como máxima autoridad de un establecimiento educacional, puede aplicar las normas que se encuentren descritas en su Reglamento Interno, siendo éste su campo de acción. La Superintendencia sólo puede fiscalizar sus resoluciones en cuanto a la forma y no al fondo de las mismas, respetando de esta manera el principio de autonomía de los colegios y garantizando además la libertad de enseñanza y el principio de legalidad.


Pero, ¿Qué sucede entonces con el estudiante que fue expulsado por usar el mismo polerón todos los días? ¿Resulta del todo sensata aquella sanción? ¿Quién fiscaliza esto? ¿Puede un colegio hacer lo que quiera? A todas luces la decisión del Director del colegio “Árboles Silvestres” no resulta lógica, y al no tener sustento adolece de manifiesta arbitrariedad. Por ello, la Superintendencia sí puede multar al Colegio, pero no bajo el argumento que indica que el hecho que constituye la falta no altera gravemente la convivencia escolar, sino por representar una evidente discriminación arbitraria, por no tener un fundamento razonable. La diferencia está en el campo en el que puede inmiscuirse la SIE: sólo en la forma, no en el fondo. El limite a esta facultad de fiscalización que tiene la SIE fue aclarado en particular en el dictamen Nº10.000 de la Contraloría de la República, en el que dicho organismo aclara que la Superintendencia de Educación sólo puede fiscalizar el cumplimiento de la normativa educacional y el respeto a las normas contenidas en los reglamentos internos y manuales de convivencia de los colegios, pero no desautorizar las decisiones tomadas por los directores de los establecimientos.


Por otra parte, el límite a la competencia de los establecimientos educacionales para crear sus propias normas está dado por el mismo artículo que citamos al principio, y constituyen los siguientes:

1. Limites generales:

    a. Que las normas se encuentren tipificadas en el Reglamento.

    b. Que la sanción a aplicar sea proporcional al hecho que le da lugar.

    c. Que las normas no sean discriminatorias.

2. Limites específicos, establecidos a propósito de la expulsión y la cancelación de matrícula:

    a.  Que dicha sanción no tenga lugar por motivos académicos, políticos o ideológicos.

  b. Además de la debida tipificación, el hecho que da lugar a la falta debe afectar    gravemente a la convivencia escolar.

   c. Se debe seguir el procedimiento específicamente descrito en la ley.

   d. Hay reglas especiales para los casos en que la conducta atenta directamente contra la integridad de alguno de los miembros de la comunidad educativa.


De esta manera, las normas que cada comunidad educativa acuerde como las más adecuadas para regular las relaciones entre sus miembros siempre deben respetar la normativa educacional vigente, los tratados internacionales, la moral, el orden público y las buenas costumbres. Y serán estas normas, aquellas que marquen el campo dentro del cual el Director y las autoridades internas del establecimiento pueden moverse al momento de la aplicación de sanciones.


Finalmente, la Potestad disciplinaria es una facultad propia de todo establecimiento educacional, no obstante para ser ejercida requiere de equipos directivos conocedores de la normativa.

Desde Incoorpora creemos que es imperioso que los establecimientos educacionales conozcan en profundidad sus derechos y facultades en el ámbito de la aplicación del Manual de Convivencia Escolar, de esta forma podrán transformar este instrumento en un aliado para la gestión escolar.

Respondiendo a esta necesidad hemos dado inicio a los seminarios regionales en normativa educacional, revisa más información en www.incoorpora.cl/seminarios

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